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PRENSA
27/06/2016

El "Brexit" y la protección de datos

La salida de Reino Unido de la Unión Europea afectará al tratamiento de datos

Los británicos han hablado. Así se ha reflejado en el Referéndum celebrado el pasado 23 de junio donde el 51,9% de sus votantes se ha posicionado a favor de abandonar la Unión Europea (Brexit).

Ante un proceso de inestabilidad e incertidumbre, debemos tener presente que la decisión tendrá, no solo trascendencia política, sino también afectará a un ámbito mucho más amplio.

La pelota se encuentra en el tejado de la Unión Europea y del Reino Unido en donde ambos deberán alcanzar un acuerdo sobre las condiciones de su divorcio que marcará, en gran medida, las pautas para establecer el marco que regulará su relación con la Unión.

Según el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, los Tratados de la Unión dejarán de aplicarse en el estado miembro que haya solicitado su retirada con la entrada en vigor del acuerdo o al transcurrir los dos años a contar desde la notificación de retirada al Consejo Europeo.

Independientemente de las notables consecuencias que conllevaría para el comercio (aranceles, costes de exportación, etc.), teniendo en cuenta los grandes acuerdos comerciales que existen con el país británico, existen una serie repercusiones que trastocarán con la tan deseada armonización de normativas desde Europa.

Los tribunales británicos no tendrán que ajustarse a lo establecido por gran parte de las normativas dictaminadas para los distintos estados miembros ni a las sentencias del Tribunal de Justicia Europeo.

En cuanto a la protección de datos se refiere, se desconoce qué normativa aplicará el Reino Unido al eliminarse la obligatoriedad de adaptarse al reciente Reglamento Europeo de Protección de Datos.

Al tratarse de un país con un gran volumen de actividad en comercio electrónico y en servicios que precisan de un elevado tratamiento de datos de carácter personal realizado generalmente por parte de multinacionales es necesario prestar una especial atención a cómo se irán desarrollando los acuerdos y normativas. 

Sin embargo, y de cara a las transferencias internacionales de datos, será considerado en todos sus términos, a priori, un país fuera de la Unión Europea que deberá ser analizado con motivo de verificar si cuenta con los criterios necesarios que permitan mantener un nivel adecuado de protección de datos. Un caso similar a la relación entre la Unión Europea y Estados Unidos.

Por tanto, sería necesario, por ejemplo, llevar a cabo un acuerdo bilateral en aras de facilitar este trámite que iremos conociendo a medida que avancen las negociaciones entre las distintas partes.